lunes, 7 de abril de 2014

Descansa en paz Abuela




29/10/1917 - 04/04/2014
Mi abuela falleció hace un par de días a los 96 años y medio tras un lento proceso degenerativo mental y físico. 

Han sido unos años durísimos para ella y durísimos para quienes la querían y la cuidaban. Años en los que poco a poco fuimos testigo de como moría la esencia de lo que ella era. Como un terrible y cruel cámara lenta, una cruel broma del destino.


Y sin embargo también fueron para mi los mejores años con ella. Años en los que aprendí a valorar las pequeñas cosas de la vida. Una sonrisa, un abrazo. Una palabra. Cosas que día a día no damos ninguna importancia para ella eran un logro titánico a medida que iba perdiendo su memoria y su fuerza física.

Cuanto más vocabulario perdía, más valorabas cada palabra que pronunciaba.

Cuantas más personas se borraban de su mente, más valorabas cuando te recordaba.

Cuanto más triste parecía, más valorabas cada sonrisa que te regalaba

Cuanto más cansada parecía, más valorabas cada paso que daba.

Y poco a poco, así, tan cruelmente, fue caminando hacia los brazos del inevitable destino.

Pero hubo una cosa que el destino nunca le pudo quitar. Un instinto primario que ningún proceso degenerativo puede destruir. El enorme cariño que dispensó a toda su familia, y en especial a los que la rodearon en sus últimos años.

Un beso muy fuerte abuela, tu recuerdo vivirá en nosotros los que te queremos.

Descansa en paz

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