Seguimos con los relatos que los nietos de la Abuela Paqui transcribieron en el Whatsapp. Es una alegría darse cuenta que salieron tantos en tan poco tiempo.
Alberto: Yo lo que más me
acuerdo era de lo cariñosa que era. Que cuando a lo mejor había discutido con
ella por cualquier cosa y yo me iba al cuarto molesto o si la había ayudado a
hacer cualquier cosilla ella cogía y al rato venia a mi cuarto me cogía la
cabeza con las manos y me daba un beso en la frente y me llamaba rey.
O también me acuerdo de que nunca pensaba en ella misma. Siempre estaba pendiente de cumplir con los demás. Y recuerdo que cuando cambiamos el teléfono ese antiguo que tenía en la pared. El que había que darle con la
rueda. Pues ella ya no sabía muy bien como marcar y me convertí poco menos que
en su telefonista. Siempre que tenía que llamar a alguien me avisaba. Y
recuerdo que ella se empeñaba en llamar a todo el mundo. Daba igual si le
correspondía o no. Y yo le decía que no llamara a tal o cual persona porque
nunca llamaba aquí pero ella no se quedaba tranquila si no lo hacía.
Pero es que incluso cuando
ella empezó a perder la memoria, ella no perdió ese sentido del deber y me pedía
que llamara a alguien. Y entonces me las veía negras para averiguar a quien se
refería.
Especialmente a Maribel y a Olga
se acordaba mucho de llamarlas y aunque era incapaz de acordarse de su nombre
cuando me decía ella. La de los niños. Ya sabía que se refería a ellas.
Mónica: Me acuerdo de los
desayunos en su casa... las tostadas con mantequilla que me preparaba.... qué
buenas... y sólo las desayunaba con ella...Y de cómo me secaba el pelo y me
peinaba. También de cómo caminaba de rápido. Pasitos cortos pero a toda
velocidad, ¡madre mía!
Lo de que sólo las desayunaba
con ella me refiero en su casa.
Y de cómo le gustaba el
tiempo... Y el pasapalabra... Ahí ya no se podía hablar y oye, mi madre es
igual... le encanta el tiempo y el pasapalabra... pero sobre todo había un
programa que le encantaba... Saber y ganar, ese no se lo perdía.
Alberto: Y una que me resultó
muy triste en su momento pero que da una idea de lo buena que era y de que dentro
de su demencia, era consciente de su situación.
Esta ocurrió hace un año y
pico poco antes de perder completamente su capacidad de comunicarse:
Estaba sentada en el sofá y
mi madre y yo viendo la tele. De pronto ella se puso a llorar. Espontáneamente
y sin motivo y no entendíamos que le pasaba. Pero a moco tendido. Poco a poco
entre mi madre y yo la calmamos y yo le empecé a preguntar:
“¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?”
Y con una enorme dificultad conseguí entender que ella se sentía muy mal porque ella no podía ayudar. Ella quería
darle ayuda a mi madre pero que no podía. Y que ella estaba mal y todo lo tenía
que hacer mi madre. Y yo le dije: “Abuela que no pasa nada, tú estás aquí de
invitada. Nosotros te ayudamos. No pasa nada.” Y dijo cosas como que Maribel y
mi madre siempre estaban ahí y que ella no podía y que no podía.
Se me quedó muy grabada esa
conversación porque fue de los últimos momentos lúcidos que tuvo y yo creo que
incluso entonces y a pesar de la demencia era muy consciente de su situación y
la carga que era. Y esto no fue hace más de dos años. De eso estoy seguro. Da
una idea de lo mucho que se preocupaba por los demás.
Mónica: Sí, no pensaba en
ella, siempre en los demás... Una gran persona, una gran abuela.
Me he levantado pensando en
ella. Me acuerdo cuando se bañaba en la playa o en la piscina, con mucho
cuidado con la cabecita levantada. ¡Le encantaba!
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