lunes, 7 de abril de 2014

Recordando a la Abuela (Parte III)

Seguimos con los relatos que los nietos de la Abuela Paqui transcribieron en el Whatsapp. Es una alegría darse cuenta que salieron tantos en tan poco tiempo.

Alberto: Yo lo que más me acuerdo era de lo cariñosa que era. Que cuando a lo mejor había discutido con ella por cualquier cosa y yo me iba al cuarto molesto o si la había ayudado a hacer cualquier cosilla ella cogía y al rato venia a mi cuarto me cogía la cabeza con las manos y me daba un beso en la frente y me llamaba rey. 
O también me acuerdo de que nunca pensaba en ella misma. Siempre estaba pendiente de cumplir con los demás. Y recuerdo que cuando cambiamos el teléfono ese antiguo que tenía en la pared. El que había que darle con la rueda. Pues ella ya no sabía muy bien como marcar y me convertí poco menos que en su telefonista. Siempre que tenía que llamar a alguien me avisaba. Y recuerdo que ella se empeñaba en llamar a todo el mundo. Daba igual si le correspondía o no. Y yo le decía que no llamara a tal o cual persona porque nunca llamaba aquí pero ella no se quedaba tranquila si no lo hacía. 
Pero es que incluso cuando ella empezó a perder la memoria, ella no perdió ese sentido del deber y me pedía que llamara a alguien. Y entonces me las veía negras para averiguar a quien se refería. 
Especialmente a Maribel y a Olga se acordaba mucho de llamarlas y aunque era incapaz de acordarse de su nombre cuando me decía ella. La de los niños. Ya sabía que se refería a ellas.

Mónica: Me acuerdo de los desayunos en su casa... las tostadas con mantequilla que me preparaba.... qué buenas... y sólo las desayunaba con ella...Y de cómo me secaba el pelo y me peinaba. También de cómo caminaba de rápido. Pasitos cortos pero a toda velocidad, ¡madre mía!
Lo de que sólo las desayunaba con ella me refiero en su casa. 
Y de cómo le gustaba el tiempo... Y el pasapalabra... Ahí ya no se podía hablar y oye, mi madre es igual... le encanta el tiempo y el pasapalabra... pero sobre todo había un programa que le encantaba... Saber y ganar, ese no se lo perdía.

Alberto: Y una que me resultó muy triste en su momento pero que da una idea de lo buena que era y de que dentro de su demencia, era consciente de su situación. 
Esta ocurrió hace un año y pico poco antes de perder completamente su capacidad de comunicarse: 
Estaba sentada en el sofá y mi madre y yo viendo la tele. De pronto ella se puso a llorar. Espontáneamente y sin motivo y no entendíamos que le pasaba. Pero a moco tendido. Poco a poco entre mi madre y yo la calmamos y yo le empecé a preguntar: 
“¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?”
Y con una enorme dificultad conseguí entender que ella se sentía muy mal porque ella no podía ayudar. Ella quería darle ayuda a mi madre pero que no podía. Y que ella estaba mal y todo lo tenía que hacer mi madre. Y yo le dije: “Abuela que no pasa nada, tú estás aquí de invitada. Nosotros te ayudamos. No pasa nada.” Y dijo cosas como que Maribel y mi madre siempre estaban ahí y que ella no podía y que no podía.
Se me quedó muy grabada esa conversación porque fue de los últimos momentos lúcidos que tuvo y yo creo que incluso entonces y a pesar de la demencia era muy consciente de su situación y la carga que era. Y esto no fue hace más de dos años. De eso estoy seguro. Da una idea de lo mucho que se preocupaba por los demás.

Mónica: Sí, no pensaba en ella, siempre en los demás... Una gran persona, una gran abuela. 
Me he levantado pensando en ella. Me acuerdo cuando se bañaba en la playa o en la piscina, con mucho cuidado con la cabecita levantada. ¡Le encantaba!

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